Grandes hombres
En una ocasión, un hombre llegó a una aldea y le preguntó a un anciano que vivía allí: “¿Ha nacido aquí algún gran hombre?”.
Y el anciano le contestó: “No, sólo bebés.” ¡Los grandes hombres no nacen, los grandes hombres se forman!
El invertir en las vidas de otros… El compartir su amor… El mostrar sus misericordias… Nuestro llamado es derramarnos en las vidas de otros para la gloria de Dios.
No existe ninguna fórmula mágica que nos santifique de inmediato… La santificación es un proceso.