Reflexión: Planificación para la acción
Es increíble el sin número de veces en que he concebido una idea pero, habiéndola puesto en marcha con mis propias fuerzas y capacidades, terminó en fracaso… Afortunadamente creo haber aprendido una lección que en lo sucesivo no se puede desconocer.
Un principio de vida cristiana práctica es calcular cada paso que vamos a dar. Lo mejor, para no equivocarnos, es someter a Dios nuestros proyectos e iniciativas. Cuando lo llevamos a Su presencia en oración, y sentimos paz, es porque frente a nosotros y, como si se tratara de un aviador que va a tomar pista en un aeropuerto, tenemos luz verde…
// (Lucas 14:28-32) Supongamos que alguno de ustedes quiere construir una torre. ¿Acaso no se sienta primero a calcular el costo, para ver si tiene suficiente dinero para terminarla? Si echa los cimientos y no puede terminarla, todos los que la vean comenzarán a burlarse de él, y dirán: “Este hombre ya no pudo terminar lo que comenzó a construir.” O supongamos que un rey está a punto de ir a la guerra contra otro rey. ¿Acaso no se sienta primero a calcular si con diez mil hombres puede enfrentarse al que viene contra él con veinte mil? Si no puede, enviará una delegación mientras el otro está todavía lejos, para pedir condiciones de paz. //